
Todos los domingos es costumbre "salir de vuelta" con la bici para los aficionados a la bicicleta de Tomelloso; pero el pasado fin de semana (24 y 25 de Abril), se dio la circunstancia que el domingo fue la Romería en honor a la Patrona de Tomelloso la Virgen de las Viñas. Es por esto que las grupetas salieron el sábado. En este caso Grupetas acompañó a una de las grupetas más
numerosas y guerreras de esta localidad para probar en sus propias carnes esta lucha y buen rollo que desprenden en cada salida, en este caso dieron la "vuelta a la aceitera".
Últimamente se da la circunstancia que muchos de los ciclistas que han estado un tanto alejados de la bicicleta han vuelto a salir y a juntarse con las distintas grupetas. Una de las grandes generaciones de ciclistas que dio Tomelloso fue la que englobó a Paco, Miguel (ambos en la foto), Cerezo, Marquina, Juan Pedro, Ángel, Jose y muchos más que si por algo se caracterizaron era por su capacidad de lucha y garra con la que disputaban todas en cuantas carreras se inscribían. Todas estas características y el afán de superación es un sello que imprimen en cada salida que realizan.La salida se hizo con dirección a Munera a un buen ritmo haciendo relevos de un kilómetro por parejas, incrementándose la velocidad en cada relevo y cómo no...nadie quería se menos y no subir un puntillo...

Cuando llevábamos 25 kilómetros de marcha, se produce el pinchazo de Juan Pedro y como es costumbre paramos todos a esperar. Ángel ejerce de mecánico en esta ocasión, poniendo un tubular y reanudando la marcha nuevamente.
Llegados al cruce de El Rincón, el grupo disminuyó, decidiendo varios componentes irse directamente por la Ossa de Montiel y pasando de guerras.
La velocidad se fue incrementando, hasta que llegó un momento clave, el cruce para tomar la dirección a Munera o a Ossa de Montiel, yendo lógicamente para Ossa de Montiel, momento éste en el que se produjo el zafarrancho de combate, abriendo el fuego como no podía ser de otra manera Ángel y respondiendo una y otra vez el resto, estirándose el grupo hasta que se rompió, quedando pequeños grupos, siendo los más numerosos de cuatro componentes y sin parar ya esperar a nadie hasta la localidad de Ruidera, atravesando en este trayecto Ossa de Montiel.
Una vez reagrupados en Ruidera, se reemprende la marcha a buen ritmo, aunque sostenido, subiendo la cuesta de La Malena y el Rivero, y después de la finca El Buen Retiro, se organizan relevos y se incrementa la marcha, yendo prácticamente a tope hasta Tomelloso y ya sin perder efectivos.
Una vez llegados a Tomelloso...las consecuencias del gran esfuerzo y el poco entrenamiento. En la foto tenemos a Miguel, que llegó adolecido de calambres por la distancia recorrida (algo más de 100 kilómetros) y la velocidad llevada a cabo, siendo atendido por quien suscribe.Para ver las fotos del día pincha aquí


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